jueves, 22 de abril de 2010

“LA JOVEN VICTORIA”

Sin duda un acierto en las cintas de biografías sobre personajes históricos y notables es elegir un episodio en dicha vida, para, a través de éste, retratar por completo y a cabalidad a dicha figura.

Más aún si el personaje en cuestión, la Reina Victoria del Reino Unido y Emperatriz de la India, estuvo en el trono 64 años y vivió 82 años; por lo cual realizar un filme sobre la totalidad de su existencia o su reinado era prácticamente imposible.

El director de “La Joven Victoria” (2009), el canadiense Jean-Marc Vallée, eligió iniciar la cinta cuando Victoria (1819-1901) contaba con 17 años y le faltaba sólo uno para heredar el trono de Guillermo IV (Jim Broadbent), que falleció un mes después de que ella cumpliera la mayoría de edad. Esta primera etapa previa a su coronación es significativa, ya que debió resistir los duros embates de su madre, la duquesa de Kent (Miranda Richardson) y de su secretario, Sir John Conray (Mark Strong), para designarla regente mientras cumplía los 18 años.

Victoria (una apropiada Emily Blunt) demostró pasta de reina desde ese momento y más aún cuando mantuvo a raya en primer instancia a su primo en segundo grado, el príncipe Alberto (Rupert Friend), enviado por su tío, el rey Leopoldo de Bélgica (Thomas Kretschmann), para conquistarla y de ese modo casarlos por conveniencia. La versión de la cinta es que primero brotará una franca amistad entre ellos y luego un amor verdadero, que se traducirá en un largo matrimonio.

El otro aspecto bien desarrollado en el guión es la capacidad de Victoria para sortear con relativo éxito los embates de la política. Primero su relación con el Primer Ministro, Lord Melbourne (Paul Bettany), con quien estableció una profunda amistad; y su rival, Sir Robert Peel (Michael Maloney). En este sentido, es notable el capítulo dedicado a la crisis por las Damas de Honor de la reina ya que se consideraba que el Primer Ministro tenía el derecho a nombrarlas, privilegio denominado patronazgo, al que Victoria se opuso, generando su primera crisis política.

Vallée, de 46 años, que había dirigido con anterioridad cuatro largometrajes: “Lista Negra” (1995), “Los Locos” (1997), “Amor Perdedor” (1999) y “Crazy” (2005); terminó la narración de su filme con el primer año de reinado de Victoria y luego sintetiza su vida con títulos que dan cuenta de su largo reinado (el más largo de un monarca hasta ahora en el Reino Unido), su larga historia de amor y de las profundas transformaciones sociales y económicas que impulsó en Gran Bretaña, en beneficio de los ciudadanos comunes y corrientes.

La cinta, con una cámara ágil y escudriñadora en los hábitos y ritos de la monarquía y en las particularidades de la reina, mantiene un ritmo vibrante; en contraposición con la imagen que generalmente se promueve de la era victoriana, como una época conservadora, pesada y sin cambios. Al contrario, la Victoria del filme, entre sus 17 y 19 años, es una reina plena de honor, sensibilidad e inteligencia; que equilibrará con acierto los aspectos sentimentales con los de la política, para el buen gobierno de un reino que llegó a ser el más poderoso del planeta, pero que también significó la mejoría en las condiciones de vida de todos sus habitantes.
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