lunes, 1 de febrero de 2010

“ENSEÑANZA DE VIDA”

La virginidad era uno de los grandes patrimonios de la mujer en la sociedad británica hasta la revolución que trajo el rock y el hippismo en la década de los 60, en el siglo pasado.

Se suponía que entregarla antes de casarse era igual a renegar de una serie de dogmas y valores sociales; y se justificaba sólo por un gran amor, que de alguna manera solucionara el futuro de esta mujer, que de otro modo tendría todas las puertas cerradas.

Esto es lo que aprendió en sus años de primera juventud la periodista inglesa Lynn Barber (nacida en 1944) y que relató en sus Memorias, en las cuales está basada la cinta “Enseñanza de Vida” (2009), dirigida por la cineasta danesa Lone Scherfig, con un tono exento de sentimentalismos y melodrama, propio del Movimiento Dogma 95 del país escandinavo, que propugna un cine sin efectismos y realista y cuyo principal representante es el también danés Lars von Trier.

Scherfig, de 50 años, había dirigido anteriormente cinco largometrajes para el cine: “Viaje de Cumpleaños” (1990), “Por Nuestra Propia Cuenta” (1998), “Italiano para Principiantes” (2000), que ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín; “Wilbur” (2002) y “Como en Casa” (2007).

En “Enseñanza de Vida” narra la vida de Jenny (Carey Mulligan), en su último año de secundaria, en un colegio de señoritas; cuyo gran objetivo es prepararlas para ingresar a la Universidad de Oxford, para lograr ser una mujer independiente y autovalorada, aunque luego no ejerza su profesión; para lo cual, en todo caso, deben egresar del liceo absolutamente vírgenes.

Jenny, una de las más brillantes de su generación y proveniente de la case media londinense, se deslumbra cuando conoce a David (Peter Sarsgaard), varios años mayor que ella, un especulador que le ofrece una vida llena de lujos y facilidades, que para lograrlas por su cuenta tendría que estudiar y trabajar mucho.

Curiosamente, y retratando a cabalidad el machismo imperante, su padre, Jack (Alfred Molina), la entrega sin restricciones a David, ante el supuesto futuro esplendor que éste le ofrece; pasando por encima de los consejos de la profesora Stubbs (Olivia Williams) y de la directora del liceo (Emma Thompson).

La historia, que bien podría ser un melodrama terrible, es narrada en tono menor y efectivo, logrando llegar en forma al espectador, con una tragedia mínima, pero que representa acertadamente el difícil recorrido que debieran efectuar muchas jóvenes en Europa y todo el mundo.

La verdad, la historia refleja un proceso de aprendizaje común a todos los jóvenes, que muchas veces son tentados para usar un atajo irreal para llegar a sus objetivos, sacrificando aspectos de sí mismos, que corresponden a lo más preciado de su identidad.
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