jueves, 11 de febrero de 2010

“AMOR SIN ESCALAS”

La comedia es un género cinematográfico que, planteado en forma inteligente, sirve no sólo para expresar la visión de mundo de su autor, sino también para establecer la idiosincrasia y costumbres de un pueblo, en un determinado corte transversal de tiempo.

Por el contrario, la industria cinematográfica estadounidense se caracteriza, en general, por producir comedias que explotan un tipo de humor bastante primario y que sólo busca hacer reír al espectador con chascarros y morisquetas, humor que se podría definir como “idiota”.

El cine del norteamericano Jason Reitman, director y guionista de “Amor sin Escalas” (2009), se inscribe en el primer apartado, con guiones originales y una ironía fina, que permite hacernos pensar no sólo que hay interesantes cineastas en Estados Unidos, sino también recordarnos que ese pueblo ha producido grandes escritores, poetas, músicos, pintores y que su nivel cultural no es simplemente el que nos muestra la televisión y el cine comercial.

Reitman, de 32 años, nació en Montreal, Canadá; pero ha desarrollado toda su carrera en Estados Unidos. De hecho este es su tercer largometraje y los anteriores son “Gracias por Fumar” (2005) y “Juno” (2007), que precisamente se destacaron por guiones inteligentes y un humor sarcástico, que las hicieron altamente atractivas.

En “Amor sin Escalas”, Reitman vuelve a repetir la fórmula, manteniendo un alto grado de originalidad. El personaje central de la cinta, Ray Bingham (George Clooney), es un ejecutivo de una empresa que se dedica, por encargo de terceros, a notificar el despido de los funcionarios que ya no les sirven. Como se ve todo un despropósito: un personaje lejos del héroe americano, ya que su trabajo es bastante contradictorio, porque a pesar de no ser gratificante ni edificante, le permite viajar por todo el país y a sus empleadores tener tremendas ganancias por una labor que nadie quiere hacer.

Este sujeto, cuyo mayor sueño es llegar a los 16 millones de kilómetros por vuelos, y conocer al piloto del avión cuando llegue a la meta, que será finalmente Maynard Finch (Sam Elliot), y entrar a un club exclusivo, tiene realmente su hogar en el aire, sobre las nubes. Tiene una distante relación con sus hermanas Kara (Amy Morton) y Julie (Melanie Lynskey), hasta que ésta última lo invita a su matrimonio; e incluso no detecta que sólo es una aventura para Alex Goran (Vera Farmiga), su alter ego en femenino y a quien conoce en un aeropuerto, sufriendo un desencanto cuando decide ir a verla a su casa repentinamente y sin invitación

Todo cambia cuando su jefe le pide viajar con una brillante ejecutiva recién llegada, que quiere cambiar el sistema de notificación, la joven Natalie Keener (Anna Kendrick), para enseñarle todos los misterios de su oficio y que le hace cuestionarse y recordarnos que para muchos el viaje es sinónimo de cambio.

Con diálogos y situaciones que ponen a prueba la lógica de hábitos y trabajos que alejan a las personas de sus verdaderos afectos y de comportamientos éticos, Reitman nos hace viajar simultáneamente por las ciudades paradigmáticas de Estados Unidos, con una visión desde la altura, para luego impregnarnos del absurdo de la soledad y el desamor que vivimos en tierra.
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