jueves, 24 de diciembre de 2009

“AVATAR”

La ciencia ficción es un género que permite adelantarnos al futuro o imaginar otros mundos, que pueden ser perfectamente alegorías del nuestro.

La lucidez y la inteligencia con que los cineastas trabajen estas posibilidades son la base para que los largometrajes de este tipo, constituyan hitos en la historia del cine o sean simplemente cintas de entretención, que caigan rápidamente en el olvido, a pesar de que hayan llenado los bolsillos de sus productores y de los estudios.

Grandes hitos en esta línea son “2001, Odisea del Espacio” de Stanley Kubrick, “La Guerra de las Galaxias” de George Lucas y “Blade Runner” de Ridley Scott. Curiosamente es sabido que, al menos las dos primeras, fueron fundamentales para que el canadiense James Cameron, director y guionista de “Avatar”, se dedicara al cine; y no sólo eso, porque con esta última, seguramente se integrará a la lista de filmes de ciencia ficción que no sólo significaron un aporte en materia técnica y tecnológica, sino también en lo que señalábamos al comienzo: adelantarnos en el tiempo y construir otros mundos, que pueden ser reflejos del nuestro.

Cameron, de 55 años, dirigió con anterioridad “Pirañas 2” (1981), la única que no escribió; “Terminator” (1984), “Aliens, el Regreso” (1986), “EL silencio del Abismo” (1989), “Terminador 2” (1991), “Mentiras Verdaderas” (1994) y “Titanic” (1997), de las cuales cuatro son de ciencia ficción, pero ninguna con la complejidad, profundidad y riqueza visual de “Avatar” (2009).

En “Avatar”, en un futuro, no se sabe cuan remoto, se entiende que el gobierno de Estados Unidos envía una misión militar, con un aire de investigación científica, al planeta Pandora, donde viven los humanoides Navis, que tienen una gran armonía con la naturaleza, de una gran riqueza en su flora y fauna. El problema es que bajo el árbol gigantesco, en el cual vive una de las tribus nativas, existe una gran reserva de un mineral que es requerido por los terrícolas por su alto valor comercial.

La misión es comandada por Parker Selfridge (Giovanni Ribisi), que quiere convencer a los Navi a trasladarse; para lo cual tiene una misión científica para estudiar e infiltrar a los humanoides, que dirige la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver) y que integra el ex marine parapléjico Jake Sully (Sam Worthington), que será clave en el encuentro entre los dos mundos. La división militar de la misión está a cargo del bélico coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) y cuenta con la piloto Trudy Chacón (Michelle Rodríguez), que simpatizará con los Navis. Por otro lado, entre los humanoides tendrá un rol especial Neytiri (Zoe Saldana), la que será designada por el rey Eytukan (Wes Studi) a enseñarle su mundo y costumbres a Sully.

Más allá de la parábola respecto de la idiosincrasia humana, la cinta tiene un importante elemento mítico que la hace atrayente. La relación que los Navis tienen con los sorprendentes animales y con las maravillosas plantas y árboles se plantea como otro modo de habitar un planeta, en el cual estos seres están conectados en una red energética y metafísica con los elementos y los seres vivos.

Por sobre los logros de la tecnología 3D y de las cámaras estereoscópica y virtual, que hacen del filme una cinta “inmersiva” que el espectador vive en su maravilla de colores y sensaciones, la película emociona y compromete en una serie de aspectos míticos y mágicos, que nos devuelven una imagen de la humanidad bastante crítica, aunque siempre con una pequeña luz de esperanza.


Alvaro Inostroza Bidart
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