lunes, 2 de noviembre de 2009

“LUCIERNAGAS EN EL JARDIN”


El cine y la literatura siempre han sido buenos caminos para exorcizar los fantasmas traumáticos de la historia personal y familiar de sus autores; y de paso sirven para que otros lectores y espectadores se sientan interpretados con acontecimientos que pueden tener similitudes con la historia propia.

Sin duda, para el éxito de estas tramas dramáticas en el cine, el guión es fundamental, tanto en lo que se refiere a la estructura narrativa, como a la elaboración de los personajes y de situaciones creíbles y de una profundidad tal, que toquen la sensibilidad de un espectador atento.

Tal es el caso de la película “Luciérnagas en el Jardín” (2008), ópera prima del cineasta y guionista estadounidense Dennis Lee, quien había obtenido un Oscar al Mejor Cortometraje por “Jesús Henry Christ” (2003), el cual llevará al largometraje en el 2011.

A pesar de no tener la certeza de que la historia sea autobiográfica, Lee construye un guión sólido, cuyo título proviene de un poema del vate norteamericano Robert Frost, el cual es recitado en su infancia por el protagonista, generando otro conflicto. La narración es llevada por el relato del escritor Michael Waetcher (Ryan Reynolds), el cual tuvo una conflictiva relación en la infancia con su irascible padre, el también escritor y profesor universitario Charles Waetcher (Willem Dafoe), que aún tiene secuelas; y en la cual actuaba como contrapeso el tremendo amor de su madre Lisa (Julia Roberts).

La narración va intercalando momentos de la infancia de la familia con situaciones de la adultez de Michael, que viene de visita a la casa paterna, en la cual vive ahora su querida tía Jane Lawrence (Emily Watson), con su esposo Jimmy (George Newbern) y sus pequeños hijos Christopher (Chase Ellison) y Leslie (Brooklynn Proulx), verdadero clan que complejiza las relaciones y por otro lado transparenta los sentimientos, que se catalizan con los conflictos.

En este caso, la muerte accidental de Lisa, en un choque en automóvil, mientras conducía su esposo, al cruzarse en la calle el sobrino Christopher, genera una floración afectiva y de resentimientos, en la cual también son actores importantes la hermana de Michael, Ryne (Shannon Lucio) y su esposa Kelly (Carrie-Anne Moss).
El sentimiento de culpa de Christopher y su consecuente baja autoestima, reactualizan los dolores ocultos de Michael, que casualmente se encontraban escritos en el manuscrito de su nueva novela; y reflejados acertadamente en los reiterados y cruentos raccontos de su infancia, complementados por la notable música del español Javier Navarrete, autor del soundtrack de cintas como “El Espinazo del diablo” y “El laberinto del Fauno” de Guillermo del Toro.

Desde las primeras imágenes, “Luciérnagas en el Jardín” nos muestra la descompensada y arbitraria relación entre padre e hijo, con el rol pacificador y mediador de la madre, situando al espectador en medio del drama; cuya evolución, con la reapertura de viejas heridas, permitirá ponerlo sobre el tapete y enfrentar con algo de esperanza el desenlace del filme.


Alvaro Inostroza Bidart


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