viernes, 23 de octubre de 2009

“UN SECRETO”

A las personas sensibles los hechos de la infancia los marcan profundamente y los persiguen por siempre, transformándose, muchas veces, en imágenes más vívidas que el propio presente que les toca vivir y que está referido y se puede entender desde ese pasado remoto.

Por eso es válido, en el caso de un largometraje de autor, para diferenciar el pasado del presente y para resaltar el valor del primero, que las recuerdos aparezcan en la pantalla en colores y los hechos de la actualidad en blanco y negro, permitiendo además un mejor entendimiento del sentido de la cinta por parte del espectador.

Esto ocurre con la película francesa “Un Secreto” (2007), dirigida y escrita por Claude Miller, que está basada en la novela autobiográfica de Phillipe Grimbert, que narra la persecución que sufrieron los judíos franceses, durante la ocupación nazi, durante la Segunda Guerra Mundial, acarreando muertes, dolores y marcas psicológicas, que reaparecieron mucho más tarde, cuando se conocieron y asumieron muchos secretos.

Miller, director parisino de 66 años, pertenece a los miembros más destacados de la generación posterior a la Nueva Ola francesa, junto con Alain Corneau y Patrice Leconte. De hecho fue asistente de dirección de Robert Bresson y Jean Luc Godard, entre otros; pero su principal mentor fue Francois Truffaut, el cual ejerció además una fuerte influencia en su estilo, caracterizado por su capacidad de observación, la sutileza en las actuaciones y en los personajes y la preocupación por la dignidad y las problemáticas existenciales.

Su primer largometraje lo dirigió en 1976: “La Mejor Manera de Caminar”; para seguir luego con “Díle que la Amo” (1977), “Bajo Sospecha” (1981), “Circuito Mortal” (1983), “Charlotte y Lulú (1985), “La Pequeña Ladrona” (1988), “La Acompañante” (1992), “La Sonrisa” (1994), “La Clase de Nieve” (1998), “La Habitación de las Magas” (2000), “Betty Fisher y Otras Historias” (2001) y “La Pequeña Lili” (2003), de las cuales casi ninguna se ha estrenado comercialmente, demostrando la pobreza de la cartelera nacional.

“Un Secreto” intenta tardíamente salvar esta injusticia, demostrando de paso el tremendo talento de Miller. En el presente, Francois Grimbert (Mathieu Amalric), terapeuta que trabaja con adolescentes, se ve obligado a sumergirse en su memoria, cuando su madre, Tania (Cecile de France) lo llama urgente porque su padre, Maxime (Patrick Bruel) ha desaparecido a raíz de la muerte de su perro.

Como fantasmas que relativizan la verdad, aparecen los recuerdos de cuando descubrió que tuvo un medio hermano, Simon (Orlando Nicoletti), que falleció, junto a su madre y primera esposa de su padre, Hannah (Ludivine Sagnier), en el Campo de Concentración de Auschwitz, después de que Hannah se dejara detener, al intuir la atracción que ya existía entre su esposo y su entonces cuñada Tania.

Pero lo trascendental en el filme no son los hechos, sino la forma inteligente en que los va armando el director, como un rompecabezas de miradas, intenciones y pasiones subterráneas, que no sólo deciden los acontecimientos en años oscuros y agitados, sino la estructura psicológica y el futuro de un niño sensible, reflejo fiel de las consecuencias impreecibles de una guerra.


Alvaro Inostroza Bidart

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