viernes, 23 de octubre de 2009

“RADIO CORAZON”

Con esto de que la realidad puede superar a la ficción; la verdad ya no importa mucho si los argumentos en que se basan las películas provienen de hechos acaecidos en lo que se entiende habitualmente como la realidad o corresponde a la imaginación, más o menos afiebrada o fértil del guionista. Porque la importante, más aún tratándose de cine con pretensiones culturales, es que dichas historias reflejen la idiosincrasia del país en que se desarrollan los conflictos y los personajes.

Esto ocurre con “Radio Corazón” (2007) el primer largometraje de Roberto Artiagoitía, más conocido como el “Rumpy”, producto del programa radial que conduce y del cual, se supone, se derivan las tres historias que conforman la base argumental de esta cinta, que las habrían entregado radioescuchas; y que reflejan bastante bien los comportamientos sociales de los chilenos, de acuerdo a su edad, clase social y sexo.

Cabe recordar que en el 2003 ya se había hecho una primera cinta con el mismo origen, llamada “El Chacotero Sentimental” y que dirigió Cristián Galaz; que se quedó más en la superficie de la realidad expuesta e hizo prevalecer el énfasis en el lenguaje desenfadado y popular, que en retratar la chilenidad.

La primera historia de “Radio Corazón” trata sobre tres adolescentes, estudiantes de cuarto medio de un liceo fiscal mixto santiaguino, que quieren perder la virginidad antes de cumplir los dieciocho años. De las tres, sólo falta una por cumplir el objetivo, Nice (Manuela Martelli), que no quiere hacer el amor con cualquiera y no encuentra nada mejor que chantajear a su padrastro, Manolo (Daniel Muñoz), un enfermero de hospital público, para hacerlo con él; el cual pedirá ayuda a su compadre y colega, Darwin (Daniel Alcaíno). En este episodio, destacan las buenas actuaciones, los personajes bien elaborados y un toque de comedia y de humor, que hace que el intríngulis de Nice no parezca tan terrible, como lo es para muchos adolescentes la iniciación sexual.






La segunda historia, ambientada en Viña del Mar, trata sobre una pareja de novios, Federico (Néstor Cantillana), ejecutivo de una empresa; y Manuela (Juana Viale), argentina, que se vienen a vivir a la casa de la madre del primero, Sandra (Claudia di Girólamo), los días previos al matrimonio, produciéndose un triángulo sorpresivo, que nos hablará de la traición y la mentira. Aquí la actuación no es tan pareja, ya que el personaje de Manuela resulta poco creíble e inconsistente; a pesar de los esfuerzos de los demás protagonistas. Otro problema es el evidente patrocinio de Enjoy a la cinta, ya que los primeros planos del logo comercial y los fondos del Café, del Hotel y del Casino, le quitan naturalidad a las imágenes; así como la inclusión, que no aporta nada, de una actuación del humorista Alvaro Salas.

La tercera historia es sobre latifundistas chilenos y una de sus nanas, Valeria (Tamara Acosta), que llega a ser parte de la familia, por la generosidad y el desprendimiento de su patrona, María Pilar (Amparo Noguera), enferma terminal del cáncer, que decide que luego de su muerte, herede a su marido, Cristian (Felipe Braun) y a sus hijos; a pesar de la resistencia de la matriarca (Peggy Cordero) y de las evidentes diferencias sociales. Esta es la historia más débil y esquemática; lo que no conspira contra el nivel más que aceptable del filme, a pesar de algunos detalles, como la falta de preocupación por la fotografía y la redundancia que significa mostrar a los supuestos auditores del programa, cuando el Rumpy aparece reiteradamente.

Alvaro Inostroza Bidart
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