viernes, 23 de octubre de 2009

“LA BUSQUEDA”

Hay cineastas estadounidenses llamados independientes, porque se resisten a dejarse controlar por las reglas de producción de la industria cinematográfica, que muchas veces deben arriesgar su patrimonio personal y familiar para llegar a puerto con sus proyectos creativos.

Esto cambia radicalmente cuando algún actor famoso se interesa por sus guiones y decide participar en la cinta, con lo cual inmediatamente se les abren las puertas de la distribución mundial y del público masivo, incluso más allá del interés del contenido y de los aciertos formales del filme.

Esto es lo que ocurre con “La Búsqueda” (2007), que en realidad se llama La Partida de Caza, y que fue escrita y dirigida por Richard Shepard; y que cuenta, en el rol protagónico del periodista de televisión Simon Hunt, con la actuación de Richard Gere, el cual demuestra su madurez como actor, evitando todo tipo de tics y muletillas, para construir un creíble reportero de guerra, que ve transformada radicalmente su ya estresante vida con la guerra de Bosnia (1992-1995), en la que fallece asesinada su novia embarazada Marda (Kristina Krepela), por las tropas del líder serbio Boghdanovic, el Zorro (Ljubomir Kerekes), en clara referencia al ex presidente serbio Slobodan Mirosevic, condenado por crímenes de guerra.

Desde entonces, Hunt (que en inglés significa cacería), luego de perder su trabajo por perder el control en la transmisión en vivo de la matanza, se obsesionó con entrevistar al Zorro, oportunidad que se le ofrece cuando se cumplen cinco años del término de la guerra y aparece una pista del paradero del líder serbio. Esto coincide con la visita a Sarajevo de su antiguo camarógrafo y amigo Duck (Terrence Howard) y del joven periodista Benjamín Strauss (Jesse Eisenberg), a los cuales convence para participar en la búsqueda de Boghdanovic.

La cinta está contada por el relato en off de Duck, en el cual se van insertando imágenes de su historia en común con el gran periodista Simon Hunt; el cual lleva una vida bastante al límite, alcohol incluido, como la única manera de soportar los horrores de los conflictos bélicos que le toca presenciar y reportar con el mayor grado de objetividad posible.

Desde el punto de vista del ejercicio del periodismo, la cinta resulta sumamente ilustrativa de las presiones interiores que deben sufrir los corresponsales de guerra, tanto para los estudiantes de la carrera como para el público común, que desconoce los secretos y desafíos que se deben enfrentar en el ejercicio de esta idealizada profesión.

Otro aspecto interesante del guión es el nivel de amistad y compromiso que desarrollan a lo largo de los años Simon y Duck, que no se rompe a pesar de la separación de cinco años, y que demuestra la profundidad de los lazos afectivos que se instauran en momentos críticos; denotando que, a pesar de la brutalidad de algunos episodios de la historia humana, se pueden establecer relaciones de confianza y de lealtad entre los individuos.

Como principal reproche al filme: la demostración de humor, al momento de los textos finales y de los créditos, parece innecesaria y una forma nerviosa de ablandar la espantosa realidad que acabamos de presenciar.


Alvaro Inostroza Bidart
Publicar un comentario