viernes, 23 de octubre de 2009

“INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL”

El cineasta estadounidense Steven Spielberg ha demostrado varias cosas. Primero que puede hacer cine de autor tan bien como cualquier otro reputado director. Baste citar sus cintas “La Lista de Schindler” (1993), con la que ganó los Oscares a la Mejor Película y Mejor Director, “Color Púrpura” (1985), “Terminal” (2004) y “Munich” (2005), para que tenga un lugar en la historia del cine.

También ha demostrado que haciendo cine comercial se puede hacer buen cine, con sólido oficio y no sólo logrando entretener al público sino además logrando la aprobación de un sector de la crítica. Para refrendar esto se pueden citar filmes como “Tiburón” (1975), “Encuentro Cercanos del Tercer Tipo” (1977), “E.T.” (1982) y “Atrápame Si Puedes” (2002).

Pero también ha demostrado que cuando sólo lo mueve el olfato comercial, las cintas que salen de su mano no pasan de ser productos para pasar el rato, y prácticamente desechables. En esta categoría habría que incluir a “Parque Jurásico” (1993) y “El Mundo Perdido” (1997); y la saga de filmes con el personaje Indiana Jones, creado por George Lucas, otro Rey Midas del cine norteamericano: “En Busca del Arca Perdida” (1981), “Indiana Jones y el Templo Perdido” (1984), “Indiana Jones y la Ultima Cruzada” (1989) y el estreno “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” (2008), que la verdad, en vez de mejorar las entregas anteriores, profundiza en los errores del mal cine comercial de Spielberg.

En esta última, Spielberg, de 61 años, apuesta a que el personaje de Indiana Jones (Harrison Ford), a estas alturas un sesentón profesor universitario, se convierta en un mito, intentando transformarlo en un súper héroe de cómic, haciendo el camino inverso, ya que a los caracteres que provienen de la historieta, el espectador-lector les puede permitir todos los atributos, entre ellos la invencibilidad y la inmortalidad, pero no a un personaje de carne y hueso, como es Indiana Jones, con trabajo, esposa que recupera en esta cinta, Marion Ravenwood (Karen Allen) y con un hijo veinteañero que se acaba de enterar que tiene, Mutt Williams (Shia La Beouf) y que imita groseramente al personaje Johnny Strabler, que encarnó Marlon Brando en “Salvaje”.

Ambientada en plena Guerra Fría, “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” está plagada de lugares comunes y de parodias a las propias versiones anteriores de Indiana Jones. Los diálogos, por ejemplo, y el humor de Jones resultan repetidos y poco eficaces. Sus conversaciones con su amigo y doble agente George McHale (Ray Winstone) y con su jefe en la universidad, Charles Stanforth (Jim Broadbent) son predecibles y no conforman aporte alguno respecto de lo ya conocido. Los personajes de la agente rusa Irina Spalko (Cate Blanchett) y de su colega arqueólogo Oxley (John Hurt), descubridor del reino de la calavera de cristal, no salvarían de la maqueta si no fuera por las buenas interpretaciones, que logran darle un toque de humor a esta cinta, que no depara sorpresas y que en definitiva no logra su objetivo, cual es el de entretener a un espectador medianamente inteligente y sensible.

Alvaro Inostroza Bidart
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