viernes, 23 de octubre de 2009

“HAIRSPRAY”

El género de la comedia musical es genuinamente estadounidense, aunque se haya cultivado en otros países, como en Francia por ejemplo. Esa posibilidad de decir las cosas cantando y bailando está profundamente arraigado en la idiosincrasia del país del norte; y tiene que ver precisamente con ese estilo de comedia liviana y llevadera, como una bolsa de palomitas de maíz, tan distinto al de la comedia italiana, que no soslaya los elementos de drama y tragedia, que tiene la realidad cotidiana y que puede transformarse en cualquier momento, con la irrupción de lo extraordinario.

En este prolífica tradición se enmarca “Hairspray” (2007), que es remake de una cinta del mismo nombre, que dirigió y escribió en 1988, John Waters, con las actuaciones protagónicas de Sonny Bono y Divine; lo que hace más evidente esta continúa afición del género de citarse a sí mismo, a sabiendas de que tiene seguidores sempiternos.

Como si esto fuera poco, la acción de “Hairspray”, que fue dirigida y coreografeada por Adam Shankman, transcurre en Baltimore, en 1962; cuando era un pueblo y estaba en plano apogeo el twist y estaba surgiendo con fuerza el ryhtm and blues, como una expresión cultural de la raza afroamericana, que buscaba espacios de libertad e igualdad en la cerrada y xenofóbica sociedad norteamericana. De hecho, éste es uno de los temas subyacentes de “Hairspray”, tratado inteligentemente, a través de la integración de blancos y negros en el baile y el canto; y en los programas de televisión.

Shankman, de 42 años, que es además actor y bailarín; había dirigido con anterioridad “El Cuento de Cosmo” (1998), “El Organizador de Bodas” (2001) con Jennifer López y Matthew McConaughey; “Camino al Recuerdo” (2002); “Que se Venga Abajo el Teatro” (2003) con Steve Martín y Queen Latifah; “El Pacificador” (2005) con Vin Diesel; y “Barato por Docena 2” (2005) con Steve Martin, cintas que dejan claro su vocación y afición por la comedia, en el más puro estadounidense; es decir, básicamente entretención sin mucha penetración.

En “Hairspray” hay un homenaje de género y buenas actuaciones, que la hacen bastante más apreciable que las anteriores. El argumento básico es el retrato de una secundaria en un pueblo pequeño, bastante al estilo de “High School Musical” –la serie de moda para adolescentes-; de hecho Link Larkin, la joven estrella del programa televisivo local es interpretado por Zac Efron, uno de los protagonistas de la serie aludida.
A través de la galería de padres de los muchachos, se busca retratar además al pueblo completo, con sus valores, prejuicios y pequeñas luchas, muy propias de estas comedias musicales. Entre los jóvenes destacan Tracy Turnblad (Nikki Blonsky), baja y gordita, que demuestra que los patitos feos también pueden triunfar; su amiga Penny Pingleton (Amanda Bynes), reprimida por su madre Prudy (Allison Janey), hasta que se enamora del bailarín negro Seaweed (Elijah Kelley); la pequeña Inez (Taylor Parks) y Amber von Tussle (Brittany Snow), la rival de Tracy.

Entre los adultos, el reparto es de primera línea: los padres de Tracy, Wilbur (Christopher Walken) y Edna (un sorprendente John Travolta); la madre de Amber, Velma (Michelle Pfeiffer); Motormouth Maybelle (Queen Latifah), la estrella negra; y Corny Collins (James Marsden), el conductor del programa televisivo, que permite una creíble integración racial, como telón de fondo, de esta bien elaborada cinta musical.

Alvaro Inostroza Bidart
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