viernes, 23 de octubre de 2009

“GRADO 3”

Desde los inicios del cine el tema erótico-sexual, en su vertiente más superficial, fue una de las vetas más exitosas del cine comercial. En la actualidad, esta vez en Chile, tenemos cada cierto tiempo ejemplares de este tipo de cine, al cual equivocadamente llaman comedia.

“Grado 3”, dirigida y escrita por Roberto Artiagoitía, locutor radial más conocido como Rumpy; que anteriormente había dirigido un largometraje, “Radio Corazón” (2007), del mismo tenor; está basada en el guión de la cinta canadiense “Young People Fucking” (2007).

En la versión chilena se trata de cinco episodios, que relatan el encuentro de diversas parejas y amigos, cuyo objetivo es tener sexo. A través de un montaje paralelo se va alternando el avance de los personajes en este periplo al coito, a través de lo que Artiagoitía llama grado 1, grado 2 y grado 3.

Cada episodio tiene un nombre, de acuerdo a la situación que refleja. Los primeros en aparecer son “Los Amigos”, Matías (Héctor Morales), un homosexual que intenta olvidar a una ex pareja con su mejor amiga, Cristina (Mónica Godoy), que pretende saber lo que es hacer el amor con un gay. Luego aparece “El Matrimonio”, conformado por Cristián (Matías Oviedo), sujeto conservador con solapadas tendencias homosexuales, y Gabriela (Isidora Cabezón), insatisfecha con el comportamiento sexual de su marido.

El tercer grupo se llama “Los Ex”, con Gastón (Benjamín Vicuña) y Marcela (Claudia Burr), ambos bastante anodinos como personajes; seguido de los episodios “El Cumpleaños”, que incluye al veterano Don Mariano (Fernando Farías), que decide celebrar su aniversario con los servicios de la exuberante prostituta Teresa (Patricia López); y “Departamento Compartido” en que el ariqueño Javier (Fernando Godoy) decide compartir a su polola Inés (Cristina Peña y Lillo) con su compañero de departamento y coterráneo David (Francisco Celhay).

La verdad es que los episodios son verdaderos sketches, sin desarrollo de historias ni de personajes; y si no fuera por el montaje paralelo, la cinta no tendría mayor interés. En cuanto a su efectividad humorística es dispareja, ya sólo algunos capítulos logran hacer reír, cuales son “El Matrimonio” y “Departamento Compartido”, los más desaforados y que se asumen francamente como pequeñas piezas teatrales filmadas.
En cuanto a las actuaciones, destacan especialmente Héctor Morales y Fernando Farías, a pesar de que ninguno de los dos trabaja en los episodios más logrados.

Definitivamente, una cinta que explota la risa fácil, basada en situaciones sexuales bastante trilladas y repetidas como la homosexualidad, el triángulo y el voyerismo, y la virilidad en la ancianidad. Pero tanto las historias carecen de progresión narrativa como los personajes están poco desarrollados, sin que conozcamos mayormente sus motivaciones, intereses ni proyecciones, con lo cual el filme se queda en la superficialidad en un tema clave dentro de la existencia humana y no sólo para vender fácilmente un producto comercial en formato cine.


Alvaro Inostroza Bidart

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