viernes, 23 de octubre de 2009

“ENEMIGOS PÚBLICOS”

Hay directores que no se destacan especialmente por alguna de sus películas, pero que con el tiempo van construyendo una obra sólida y consecuente, que habla de un talento no explosivo ni grandilocuente, sino más sostenido y metódico.

Es el caso del cineasta estadounidense Michael Mann, que en esta oportunidad nos entrega “Enemigos Públicos” (2009), la cual dirigió, escribió y produjo. Con 66 años, Mann había dirigido anteriormente “Ladrón” (1981), “El Torreón” (1983), “Dragón Rojo” (1986), “El Ultimo de los Mohicanos” (1992), “Fuego contra Fuego” (1995), “El Informante” (1999), “Alí” (2001), “Colateral” (2004) y “Miami Vice” (2006).

Sin llegar ninguna de ellas al carácter de obra maestra, de este listado se destacan especialmente “Dragón Rojo”, “El Informante” y “Colateral”, que demuestran el talento de Mann para las cintas policiales y de intrigas, por su capacidad para recrear ambientes opresivos y tensionantes, y para la dirección de actores, en pos de la construcción de personajes complejos y bien delineados.

“Enemigos Públicos” se inscribe en esta misma línea, al recrear la vida del famoso ladrón de bancos de la década del ’30 en Estados Unidos, John Dillinger (Johnny Depp), mientras surgía el FBI, la policía federal de dicho país. De hecho la cinta está basada en el libro “Enemigos Públicos: La Mayor Ola de Crímenes y el Nacimiento del FBI, 1933-34” de Bryan Burrough.

Dillinger es un personaje totalmente carismático: un ladrón de bancos independiente, que nunca aceptó las directrices ni las ofertas de la mafia, representada en la cinta por Frank Nitti (Bill Camp) y su lugarteniente Gilbert Catena (Domenico Lombardozzi), que muchas veces intentaron involucrarlo en los negocios de apuestas o secuestros; pero él prefería el robo de entidades financieras, por rechazo a la violencia innecesaria y a la usura capitalista.

En este sentido, se engarza con el prototipo de los viejos ladrones del far west como Billy the Kid, Jesse James, Butch Cassidy, Sundance Kid y muchos otros; los cuales, al igual que Dillinger, tenían un código de honor, que consistía en no abandonar jamás a sus amigos, evitar las muertes prescindibles, evitar las fanfarronerías y no perjudicar a los ciudadanos comunes. En esta cinta la lealtad se demuestra en los gestos de Dillinger con sus amigos moribundos: Walter Dietrich (James Russo) al inicio del filme y John “Red” Hamilton (Jason Clarke) cerca del desenlace.

Dillinger además gustaba de la buena vida, la buena mesa y buscaba una pareja, que encontró en Billie Frechette (Marion Cotillard), cuya trágica e intensa relación recuerda a las claras la de Bonny y Clide. Por otro lado, la ley y el orden están espléndidamente encarnadas en el filme con los personajes del director del FBI, J.Edgar Hoover (Billy Crudup) y especialmente el agente especial y efe de la Oficina de Chicago, Melvin Purvis (Christian Bale), que logró atrapar y matar a Dillinger, recurriendo a la traición y la extorsión.

Como los viejos guerreros, Dillinger, y antes su amigo “Rojo”, tuvieron la intuición anticipada de su muerte, de que llegaba el momento y de que a la parca hay que irle de frente, sin rehuirle, con un último gesto o mensaje, que coronase una vida intensa y única.


Alvaro Inostroza Bidart

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