martes, 24 de julio de 2007

“RATATOUILLE”


Las ratas siempre ha estado asociadas a plagas y a diversas enfermedades en la cultura occidental. Por eso resulta curioso que Pixar, el estudio que realizó la primera cinta animada completamente digital en 1995 (“Toy Story”); haya elegido para su última cinta, identificar a una de ellas con la gastronomía y además con la que se supone es la mejor del mundo: la parisina.

Y la verdad es que si bien las ratas abundan en la basura y en los objetos olvidados, no resulta indigerible la idea de que Remy, un ratón que vive en las alcantarillas parisinas, pero que tiene un olfato increíble y un talento natural para la combinación de sabores, se pueda transformar en un gran chef.

La dirección, guión e historia de Ratatouille (2007) pertenecen a Brad Bird, uno de los mayores talentos de Pixar. Bird, de 50 años, ingresó como aprendiz de animador a los Estudios Disney, a los 14 años. Luego de estudiar en el Instituto de Artes de California, entró a la empresa Klasky-Csupo, donde ayudó a desarrollar la serie Los Simpsons. Con esta experiencia, fue contratado por la Warner Bros. para dirigir la cinta de animación “El Gigante de Hierro” (1999), que tuvo éxito de crítica, pero muy poca difusión. En el 2004 fue reclutado por Pixar para dirigir “Los Increíbles”, que obtuvo el oscar a la Mejor Película Animada.

Pixar, que fue fundada en 1985 por George Lucas, ha producido además “Bichos” (1998), “Toy Story 2” (1999), “Monster Inc.” (2001), “Buscando a Nemo” (2003) y “Cars” (2006), todo éxitos de taquilla, pero sustentados en guiones inteligentes y originales; y en dibujos digitales de gran calidad, que semejan los diferentes movimientos de cámara y los distintos planos del cine, con voces de actores de primer nivel y una sonorización óptima. Estos logros se produjeron, en parte, porque en 1991 Pixar se alió con Disney, fusionándose ambas el año pasado; tras lo cual Pixar pasó a ser una subsidiaria de Disney.






En “Ratatouille”, aparte de la calidad técnica de la animación; su gran fortaleza está basada en la historia y en los personajes, bien delineados y atractivos. Aparte de Remy, un ratón que gusta de ver programas televisivos sobre gastronomía y admirador del gran chef parisino Gusteau, que escribió el libro “Todos Pueden Cocinar”, texto de cabecera de Remy; está su padre, el jefe del grupo de ratones, que lo coloca como detector de venenos en la comida, por su gran olfato; y su hermano Emile, su opuesto, ya que come todo lo que le caiga por delante, sin discriminar.

Un mundo aparte, y donde Remy se transforma en un gran chef, y por lo tanto se potencia como personaje, es el restorán de Gusteau, donde llega después de la muerte de éste, coincidiendo con el arribo del copero Linguini, hijo desconocido y sin talento de Gusteau, que quiere ser chef; lo que los lleva a establecer una hilarante y estratégica alianza de colaboración y encubrimiento.

Dándole mayor complejidad y sabor a la historia, completan esta galería el chef a cargo, Skinner; celoso de Linguini y de su rápido ascenso de la mano de Remy; y que quiere heredar el restorán; la bella Colette, la única chef del restorán y que tiene la misión de enseñar a Linguini; y el genial y circunspecto crítico gastronómico Antón Ego, que tan bien resume, con su soledad y su pasión, la entrega que hay detrás del arte de la gastronomía.


Alvaro Inostroza Bidart
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