martes, 24 de julio de 2007

“EL PERFUME”


El cine y la literatura han tenido en los cien años de historia del primero un largo romance, que ha dado frutos de excepción y otros en que los directores no han logrado una versión fílmica personal, pero que respete la esencia del texto original.

“El Perfume” (2006), que dirigió, escribió y musicalizó el cineasta alemán Tom Tykwer, basada en la gran novela del mismo nombre, publicada en 1985 por el escritor germano Patrick Süskind; no es una película excepcional, pero supera con honores el difícil examen y logra transmitir al espectador la potencia de una historia de gran originalidad y misterio, de uno de los escritores vivos europeos más importantes.

Süskind, de 58 años, ha escrito otras obras fundamentales, como “El Contrabajo” (1981), “La Paloma” (1988), “La Historia del Señor Sommer” (1991), “Tres Historias y Una Reflexión” (1996) y “Acerca del Amor y La Muerte” (2006). En “El Perfume”, se cuenta la notable y peculiar historia de Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw), un huérfano pobre del siglo XVIII en París, que puede ser calificado de genial, por su capacidad odorífera, que le permitía sentir y diferenciar aromas a metros de distancia.

Esta capacidad lo llevó a aprender el arte de la perfumería y a la obsesión de poder capturar en un frasco el perfume propio de los seres humanos, especialmente de mujeres hermosas, como un modo de compensar la carencia infantil de amor materno, que lo llevó a transformarse en un asesino serial; a pesar de que, en términos estrictamente psiquiátricos, era absolutamente inocente de lo que estaba cometiendo; ya que, imposibilitado de amar, tampoco podía valorar la vida humana separada de su perfume.

Tykwer, de 42 años, había dirigido anteriormente cinco largometrajes: “María Mortal” (1993), “Invierno Dormido” (1997), “Corre, Lola, Corre” (1998) con Franka Potente y que le dio notoriedad; “La Princesa y el Guerrero” (2000) también con Franka Potente; y “Cielo” (2002) con Cate Blanchett y Giovanni Ribisi.




En “El Perfume”, con la claridad de que el cine primero va dirigido a los sentidos y luego al entendimiento; Tykwer es capaz, a través de imágenes y sonidos, de que el espectador “sienta” las experiencias olfativas de Grenouille y el contexto de olores y costumbres en París en esa época, especialmente en los barrios bajos, donde existían los hedores más fuertes y desagradables: el Mercado y específicamente los puestos de pescados, lugar en el que nació Grenouille, para luego iniciar un infausto peregrinaje, que pocos habrían podido sobrevivir, como señala en narrador de la cinta, en la voz del actor John Hurt.

Uno de los pocos momentos de satisfacción para Grenouille fue el encuentro con su maestro de perfumería, Giuseppe Baldini (Dustin Hoffman); que luego lo llevó a la ciudad de los secretos en esta materia, Grasse; donde consumó su mayor obsesión, ya no destilar el perfume de la mujer admirada, sino extraerlo; en la parte más desquiciada de la cinta, cuando persigue a la bella Laura (Rachel Hurd-Wood), a pesar de la lucidez y previsiones de su padre, Richis (Alan Rickman), con un desenlace de onirismo, que le da un fuerte carácter simbólico a toda la historia.


Alvaro Inostroza Bidart
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