martes, 19 de junio de 2007

“ARTHUR Y LOS MINIMOYS”


Luc Besson, el director y guionista francés que dirigió “Arthur y los Minimoys” (2006), es hijo de dos instructores internacionales de buceo, lo que lo obligó durante muchos años, en su infancia y adolescencia, a viajar por el mundo acompañándolos; y a relacionarse principalmente con el agua, en plan principalmente lúdico, con un desarrollo por lo fantástico y la imaginación que, sumado a su talento natural, han marcado su trayectoria cinematográfica, signada por la acción, la aventura y una mirada poco anclada en la realidad, como se entiende ésta tradicionalmente.

Con esta historia de Arthur (paráfrasis del Rey Arturo de la Espada en la Piedra) y los minimoys (personajes animados inspirados en los duendes buenos, pero que viven bajo tierra, en el jardín de la casa de Arthur), Besson, de 48 años, ha descubierto una nueva y exitosa veta en su singular carrera, que combina acertadamente una visión propia y autoral, proveniente del pop art, la ciencia ficción y el cómic; y un ojo comercial y masivo irrefutable, que tiene que ver con el desarrollo de personajes de fácil identificación por parte del espectador, guiones entretenidos, un sentido nato del ritmo y la acción; y el planteamiento de realidades nuevas o reinterpretaciones de historias y lugares ya existentes.

Su filmografía se inició con el largometraje “El Combate Final” (1983) con Jean Reno, un actor que se ha transformado en su amuleto y una señal de distinción de su trabajo; y continuó con “Subway” (1985) con Isabelle Adjani, Christopher Lambert y Jean Reno; y “Azul Profundo” (1988) Con Rossana Arquette, Jean Reno y Jean-Marc Barr, y que le reportó el reconocimiento a nivel internacional, especialmente entre el público más joven, ya que la crítica más conservadora lo tildó de comercial.

En sus cintas posteriores, Besson insistió en su estilo y demostró su talento, a pesar de todos sus detractores, con películas como “Nikita” (1990) con Anne Parillaud; “Atlantis” (1991), un documental de gran lirismo sobre la vida en el mar, que no se conoció en Chile, con música de Eric Serra, otro de sus grandes colaboradores; “El Profesional” (1994) con Jean Reno y Natalie Portman; “El Quinto Elemento” (1997) con Bruce Willis y Milla Jovovich; “Juana de Arco” (1999) con Milla Jovovich y “Angel-a” (2005) con Rie Rasmussen y Jarel Debbouze, que tampoco se estrenó en nuestro país.



En “Arthur y los Minimoys”, Besson incursiona por primera vez en la animación, con un producto muy bien realizado, tanto en las imágenes como en la historia y los personajes, ya que recoge la tradición del cine de aventuras, de las leyendas y del eterno conflicto entre el bien y el mal. Además, que su cinta no es de animación pura. Es una simbiosis muy bien ideada y resuelta entre personajes de carne y hueso; y estos minimoys, pequeños duendes de atractiva personalidad, que puedan interactuar con el niño de diez años Arthur (Freddie Highmore) y con su abuelo, que fue quien los descubrió en sus años de explorador en Africa, como amistosos vecinos y contraparte de los altos guerreros de la tribu massai, que también tienen un importante rol en esta cinta.

Entre los minimoys juegan un papel fundamental en esta historia, la princesa Selenia, de la cual se enamora Arthur; su padre el Rey; su hermano el príncipe Betameche; el topo Miro, asesor del rey; y el perverso y renegado minimoy Maltazard y su ejército de insectos, con quienes deberán enfrentarse en esta primera entrega. Entre los humanos son fundamentales también la abuela de Arthur, Granny (Mia Farrow) y sus ausentes e irresponsables padres (Penny Balfour y Doug Rand).

Ha sido tal el éxito y el impacto producido por “Arthur y los Minimoys”, justificado por lo demás, que ya Besson anunció dos secuelas para el 2009 y el 2010, que se encuentran en etapa de pre-producción: “Arthur y la Venganza de Maltazard” y “Arthur y la Guerra de los Dos Mundos”, respectivamente, que dan cuenta de que Besson es una fuente inagotable de historias entretenidas, de talento y de éxitos personales, a pesar de lo que señalan sus miopes detractores.


Alvaro Inostroza Bidart
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