martes, 6 de enero de 2015

“UNA NOCHE EN EL MUSEO 3: EL SECRETO DEL FARAON”

Las cintas póstumas producen esa extraña sensación de homenaje al fallecido y suavizan el criterio estético, ya que de verlas solamente se tiene la conciencia de ser testigo de una parte de la historia del cine.

Más aún, si el filme es entretenido, y aunque no tenga grandes pretensiones, se pasa un buen rato, el espectador quedará con un sabor agradable en la boca y una leve sonrisa en la mirada.

Así ocurre con “Una Noche en el Museo 3: El Secreto del Faraón” (2014), dirigida y producida por el cineasta canadiense Shawn Levy; el cual tiene probado curriculum en la dirección de comedias amables, como ésta.

A sus 46 años, Levy había dirigido anteriormente doce largometrajes, entre los cuales se destacan “Recién Casados” (2003), “La Pantera Rosa” (2006), “Aprendices Fuera de Línea” (2013),”Hasta que la Muerte los Juntó” (2014) y las dos primeras versiones de “Una Noche en el Museo” de 2006 y 2009.

En esta tercera versión, el protagonista sigue siendo el guardia nocturno del Museo de Historia Natural de Nueva York, Larry (un Ben Stiller menos estridente), convertido en Administrador vespertino, ya que ha sabido sacar partido a que de noche todos los seres en exposición cobran vida; pero quien se roba la película es Robin Williams, interpretando al ex Presidente de Estados Unidos, Teddy Roosevelt, fallecido tristemente el año pasado. Y no basta con eso, Mickey Rooney, también muerto el 2014, hace un pequeño papel junto al gran Dick van Dike.

En esta interminable galería de simpáticos personajes del Museo no podemos dejar de nombrar al Emperador Octavio (Steve Coogan), a Jedediah (Owen Wilson), a Atila (Patrick Gallagher), a Sacajawea (Mizuo Peck), a Ahkmenrah (Rami Malek), el mono Dex, al director del Museo (Nicky Gervais) y a los nuevos del Museo de Londres: Lancelot (Dan Stevens), Menekahre (Ben Kingsley), la guardia Tilly (Rebel Wilson), el australopitecus Laaa (Ben Stiller) y el hijo ya crecido de Larry, Nick (Skyler Gisondo), totalmente partícipe de las insuperables aventuras de su padre.

En esta oportunidad, se pone en juego toda la magia nocturna del Museo, ya que su origen, la tabla del faraón, comienza a perder su fuerza; lo que los obliga a viajar al Museo de Londres, donde se encuentra el padre de Ahkmenrah, poseedor del secreto de este especial elemento, que es un verdadero santo grial y que debe su poder a la influencia directa de la luna, de tanta importancia para los egipcios y que ha renacido en la actualidad.


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