martes, 20 de enero de 2015

“NO CONFIES EN NADIE”

El funcionamiento de la mente humana, y en especial el tema de la memoria, han sido tópicos recurrentes en el cine de autor. El séptimo arte, con sus posibilidades de realizar saltos temporales en la narración, se ajusta a la medida al modo que tiene la memoria de ir y venir, buscando datos, interpretaciones y relecturas, no sólo en la vigilia, sino también en los sueños y en la imaginación.

“No Confíes en Nadie” (2014), dirigida y escrita por el cineasta británico Rowan Joffe, y basada en la novela “Antes de Irme a Dormir” del escritor inglés S.L.Watson, es un thriller psicológico que utiliza el tema de la memoria para desarrollar una cinta llena de suspenso y misterio, cuyas claves se irán revelando inteligente y paulatinamente con el correr de los minutos.

Joffe, de 42 años, sólo había dirigido anteriormente un largometraje, “Brighton Rock” (2010), no estrenado en la región de Valparaíso; por lo cual esta única referencia nos habla de un cine interesante y prometedor, cuyo trabajo deberemos seguir en el tiempo.

En “No Confíes en Nadie”, la protagonista es Christine (Nicole Kidman), una mujer que al despertar cada mañana, no recuerda nada de lo que hizo el día anterior por un supuesto accidente automovilístico; una especie de amnesia de plazo diario.

Su esposo, Ben (Colin Firth), se encarga todas las mañanas de recordarle quién es y su relación de matrimonio; lo cual es reforzado por una serie de fotografías y letreros que tiene distribuidos por toda la casa. Lo que no sabe es que luego de irse al trabajo, Christine recibe todos los días una llamada telefónica del Dr. Nasch (Mark Strong), neurocirujano, que la está tratando a escondidas, ya que tiene algunas sospechas de la versión que le entrega Ben de la realidad. Todos los días le hace llevar un Diario de Vida, pero a través de una cámara de video, para que refresque los logros de memoria que va alcanzando, a medida que avanza el tratamiento.

Esta dialéctica entre las versiones de la realidad, primero confunden a Christine y el espectador, pero a medida que se gatilla la memoria, a lo cual ayuda su vieja amiga Claire (Anne-Marie Duff), el misterio se disipa y verificamos que somos lo que recordamos.
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