miércoles, 11 de abril de 2012

“ESPEJITO ESPEJITO”

La parodia es un género poco cultivado en el cine estadounidense actual; y es mucho más común en cinematografías como la británica y la española. Aunque tiende a pasar desapercibida cuando se trata de la recreación de un clásico cuento infantil; por lo tanto supuestamente dirigida a este tipo de público, más aún cuando la única copia en exhibición está doblada al español.

Es el caso de “Espejito Espejito” (2012), dirigida por el indio Tarsem Singh, y basada con bastante libertad en el cuento “Blanca Nieves y los Siete Enanitos” de los hermanos Grima y que Walt Disney transformó en un clásico del cine de animación.

Singh no es Disney, pero a sus 50 años había dirigido tres largometrajes: “La Celda” (2000), “La Caída: El Sueño de Alexandria” (2006) y “Los Inmortales” (2011), que demuestran su interés por lo fantástico y lo mítico, y que han manifestado su talento para construir mundos imaginarios y de leyenda.

En “Espejito Espejito” le da una vuelta de tuerca hacia la parodia al mundo de Blancanieves (Lily Collins), adquiriendo un rol protagónico la malvada reina (Julia Roberts) y los otrora ingenuos siete enanos, que esta vez adquieren nuevas personalidades: Napoleón (Jordan Prentice), Medio Litro (Mark Povinelli), Comilón (Joe Gnoffo), Grima (Danny Woodburn), Lobo (Sebastián Sarraceno), Carnicero (Martin Klebba) y Sonriente (Ronald Lee Clark), que en esta oportunidad son ladrones, que una vez que conocen a Blanca Nieves se sumarán a su causa para derrotar a la reina; pero que la verdad provocan más risas que espanto.

Este elemento de humor está radicado también en el chambelán de la reina, el gracioso Brighton (Nathan Lane), a quien no le sale nada bien; e incluso en el príncipe Alcott (Armie Hammer) y en su escudero Renbock (Robert Emms), que hacen una pareja bastante ridícula, alejada de los ritos de la almidonada nobleza.

Incluso la reina, sobre todo en sus conversaciones con el espejo, en un lugar casi abstracto, provocan más interés visual y curiosidad, que el mítico horror que provocaba a los pequeños la malvada reina madrastra de la versión original.

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