viernes, 25 de septiembre de 2009

“VISITA INESPERADA”

En un afiche, que se ve en un muro en una escena de la cinta “Visita Inesperada” (2007), de Tom Mc Carthy, se consigna que Estados Unidos se ha construido por el aporte de inmigrantes. Primero fueron irlandeses, luego afroamericanos y con posterioridad italianos, judíos, chinos, latinos y árabes, entre otros.

A pesar del discurso oficial, la política estatal y el tratamiento para los nuevos inmigrantes en USA no es nada amistosa y se producen situaciones injustas e inhumanas, como la que se recrea en esta cinta de manera magistral, ya que se evita todo tipo de proselitismo o reduccionismo, y se nos cuenta a través de la creíble historia de diversos personajes, relacionados con el tema y que se entrecruzan por las circunstancias.

Mc Carthy, de 43 años, dirige y escribe con éste su segundo largometraje, el anterior fue “The Agent Station” (2003); con lo cual augura una interesante carrera, con guiones que van de frente a la realidad y problemas de su país, sin la mirada complaciente, tan común del cine de Hollywood.

El protagonista de “Visita Inesperada”, el profesor de economía de la Universidad de Connecticut, Walter Vale (Richard Jenkins), está desmotivado con su vida, ya que su esposa, una talentosa concertista en piano, ha muerto hace unos años y él lleva veinte años enseñando lo mismo, “sin hacer nada”, en sus propias palabras.

La gran actuación de Jenkins y los pequeños detalles permiten al espectador construir el personaje a cabalidad. La inmisericordia con que trata a un alumno que llega con un trabajo atrasado, la copia exacta del programa de su curso de año a año; sus inútiles clases de piano, con las cuales ya ha tenido cuatro profesores, son señales claras del sin sentido de su vida.

La obligación de asistir a un Congreso de su especialidad a Nueva Cork, totalmente a desgano, cambiará su vida y le permitirá un renacimiento personal que, sin embargo, no impedirá modificar la situación global de injusticia contra los inmigrantes ni tampoco la de su nuevo amigo, el ilegal percusionista sirio Tarek Khalil (Haaz Sleiman), a quien encontrará ocupando su departamento en Nueva York, junto a su pareja, la artesana africana Zainab (Danai Jekesai Gurira), también ilegal.

La espontaneidad de Tarek y su común afición a la música los acercarán a tal punto, que cuando se produce la detención del sirio, el otrora conservador académico se convertirá en su principal defensor; ganándose la confianza de Zainab y el corazón de Mouna Khalil (Hiam Abbass), madre de Tarek, y que viajará desde Michigan, para no separarse de su hijo, aunque no puedo visitarlo en el centro de detención.

La delicadeza y la sutileza de gestos y diálogos son la tónica de la relación entre Vale y Tarek, Mouna y Zainab, cada cual con sus particularidades propias de su personalidad y de su raigambre cultural y étnica, como un mosaico de lo que conforma la idiosincrasia de Estados Unidos, a pesar de que muchos en ese país aún no asumen este crisol, lo que se traduce en ciudadanos de diversas categorías y en historias dramáticas como la de esta emotiva cinta.

Alvaro Inostroza Bidart
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