domingo, 2 de septiembre de 2007

“SECRETOS INTIMOS”

Una vez más nos encontramos con una cinta de interés, a la cual los distribuidores le cambian el nombre arbitrariamente, distorsionando su sentido y dándole un tinte más comercial, en este caso, con asociaciones del tipo erótico; cuando el tema esencial del filme tiene que ver con las crisis de madurez individuales y las relaciones de pareja con hijos pequeños.

Precisamente, el título original es “Hijos Pequeños” (2006) segundo largometraje del cineasta norteamericano Todd Field, que antes había dirigido “In The Bedroom” (2001); en referencia a que éstos son claves en el rumbo que tomarán las crisis de dos matrimonios, los Pierce y los Adamson; que viven en un pequeña ciudad estadounidense, la cual opera como un vecindario, con todas las características de convivencia, información y parámetros que eso significa.

La tranquilidad de este pueblo, expresada en las primeras imágenes por estanterías de relojes y adornos de porcelana fina; se rompe cuando el canal de televisión local, da a conocer la noticia de que ha salido en libertad condicional, Ronnie McGorvey (Jackie Earle Haley), condenado por pedofilia; y que regresará a la casa materna después de dos años de cárcel, con su madre May (Phyllis Somerville), la dueña de las porcelanas; ocasionando un revuelo sobredimensionado, lo que deja claro el pequeño infierno en que se desarrollarán las acciones. Éste se manifiesta principalmente en Larry (Noah Emmerich), ex policía, que ha creado obsesivamente una organización de ciudadanos en contra de McGorvey y que básicamente la conforma sólo él.

La plaza es un lugar importante en un pueblo como éstos y también lo es en la cinta. Allí el espectador conoce a Sarah Pierce (Kate Winslet), magíster en literatura, que se dedica a criar a su pequeña hija, Lucy (Sadie Goldstein); y a observar y sacar conclusiones del comportamiento de las otras típicas madres que llevan a jugar a sus hijos al parque, descansando el sostén de la familia en Richard (Gregg Edelman), ejecutivo de una empresa creadora de marcas. También en ese lugar, Sarah conoce a Brad Adamson (Patrick Wilson), un sempiterno postulante al título de abogado, que ha reprobado dos veces el examen final; y que se dedica a cuidar a su pequeño hijo Aaron (Ty Simpkins), mientras su mujer, Kathy (Jennifer Connelly), mantiene la familia dirigiendo documentales para la televisión.

Estas son las dos líneas de conflicto de la cinta: la culpa y sus urgencias; y las crisis de matrimonios con hijos pequeños, que demuestran liberación femenina, por un lado; e inmadurez, por el otro. Inteligentemente Field, que además co-escribió el guión y produjo, nos entrega pistas sobre lo anterior cuando la amiga intelectual de Sarah, alude a las novelas “Crimen y Castigo” de Fedor Dostoievski y “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, que tratan estos temas y que son fruto de discusión en la cinta, sobre todo el segundo, definiendo la posición de Sarah.

En el caso de la culpa, Ronnie es el anverso de Larry; y la obsesión de ambos por expiarla, los llevará en forma inevitable y trágica a terminar enlazando sus destinos, buscando la redención y la aceptación social, en un logrado juego de espejos. La gran debilidad de la cinta radica en el poco desarrollo de Kathy y Richard, como personajes fundamentales en las crisis matrimoniales, y cuyas acciones, por lo tanto, aparecen débiles y poco sustentadas.

Alvaro Inostroza Bidart

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